El bohemio ahuecaba la almohada con ahínco y vehemencia. Estaba exhausto, pero el sueño se había ahuyentado. Ahogado en alcohol, se sentía malhumorado; como un rehén de ese ahí y ese ahora tan inhóspitos. Anhelaba deshacerse de la barahúnda de cohibiciones e inhibiciones que llevaba adheridas desde la prehistoria.
Sintiéndose desahuciado, entre agitadas inhalaciones y exhalaciones comenzó a enhebrar exhaustivamente la retahíla de opciones: ¿Me ahorco? No, la soga se puede deshilachar, qué deshonra. ¿Me ahogo en la bahía? Ahora no, después del deshielo. ¿Morir ahumado? Me rehúso, quién deshollinará después.
Las ideas coherentes le rehuían, se sabía inhábil para exhortarse a sí mismo a exhalar su último suspiro y ser inhumado. De pronto un búho ululó desde la buhardilla y voló cual exhalación: un cohete con plumas. El bohemio dio un respingo y entendió que no debía seguir ahondando en sus penas. Cerró los ojos y visualizó al búho aprehendiendo su tristeza como haría un malhechor con alhajas prohibidas, desvaneciéndose con ella como el vaho de los vehículos, ahorrándole vahídos y desheredándolo de llantos.
Se dio la enhorabuena y se levantó. Como prueba fehaciente de su rehabilitación comió zanahorias con mahonesa de albahaca y cacahuetes. Y al oler el azahar y el alhelí, se sintió por fin cohesionado de nuevo con la vida.
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Ajedrez
La emperatriz y el juez jugaban ajedrez. El feroz sol de las diez enviaba tenaz un haz de luz a la faz del juez, cuyas tez y nariz parecían cubiertas de barniz. Infeliz, se vio incapaz de una jugada eficaz que cambiara el cariz de la partida. ¡Iba a perder ante una aprendiz!
Tomó un trago de su cáliz de jerez andaluz, su nuez subió y bajó veloz. Normalmente locuaz, lenguaraz y perspicaz, ahora se sentía como una lombriz frente a un avestruz.
Resignado ante esta atroz derrota precoz, fingiendo un tono de voz feliz propuso soez empezar otra vez. La emperatriz, sagaz y suspicaz, se negó. Con un movimiento audaz se arregló el albornoz, dijo “en paz” y se fue.
El juez tiró el tablero de una coz, sintiendo por primera vez en su orgullo la cruz de una cicatriz.
Tomó un trago de su cáliz de jerez andaluz, su nuez subió y bajó veloz. Normalmente locuaz, lenguaraz y perspicaz, ahora se sentía como una lombriz frente a un avestruz.
Resignado ante esta atroz derrota precoz, fingiendo un tono de voz feliz propuso soez empezar otra vez. La emperatriz, sagaz y suspicaz, se negó. Con un movimiento audaz se arregló el albornoz, dijo “en paz” y se fue.
El juez tiró el tablero de una coz, sintiendo por primera vez en su orgullo la cruz de una cicatriz.
Escape
Tu control no me deja alternativa. Desde el inicio yo quise entrar, avanzar página e insertar, pero decidiste interrumpir, bloquear desplazamiento y bloquear números. Forzaste una pausa y me hiciste retroceder página; te gustaba suprimir mi alternativa gráfica y verme en retroceso. Con flechas mayúsculas destrozaste mis funciones. Por eso he decidido imprimir pantalla entre tú y yo, interponer la barra espaciadora para poner fin a esto y tirarme al escape por una de las ventanas.
En cien palabras
Quería escribir una nueva entrada, y me puse de límite cien palabras para que no resultara muy aburrida. Fíjate, ya llevo veintidós y todavía tengo tu atención.
Iré al grano, que si me disperso mucho me quedo sin palabras. A ver cuántas llevo: ¡cuarenta y seis ya! Pero esto así no rinde. Ahora no sé si me van a alcanzar para decir lo que quería decir. La presión de llevar setenta y tres palabras hasta ahora no me deja concentrarme en la idea que quiero expresar. Al menos intentaré decir mientras tengo tiempo que esta es la palabra número cien.
Iré al grano, que si me disperso mucho me quedo sin palabras. A ver cuántas llevo: ¡cuarenta y seis ya! Pero esto así no rinde. Ahora no sé si me van a alcanzar para decir lo que quería decir. La presión de llevar setenta y tres palabras hasta ahora no me deja concentrarme en la idea que quiero expresar. Al menos intentaré decir mientras tengo tiempo que esta es la palabra número cien.
La palabra palabra
La palabra palabra tiene once significados.
La palabra significado significa "Contenido semántico de cualquier signo, condicionado por el contexto".
La palabra contexto se puede separar en dos palabras: con y texto.
La palabra texto significa: "Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos".
La palabra escrito es el participio del verbo escribir.
La palabra escribir significa: "Representar con letras las palabras"
La palabra palabra tiene once significados.
La palabra significado sign...
La palabra significado significa "Contenido semántico de cualquier signo, condicionado por el contexto".
La palabra contexto se puede separar en dos palabras: con y texto.
La palabra texto significa: "Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos".
La palabra escrito es el participio del verbo escribir.
La palabra escribir significa: "Representar con letras las palabras"
La palabra palabra tiene once significados.
La palabra significado sign...
¿Te lo acentúo?
No es muy complicado escribirte un texto que no lleve acentos ni incluya la letra n con sombrerito que, como todos sabemos, es casi exclusiva del castellano.
Más difícil sería apañárselas y escribírtelo acentuándote (o incorporándote la ñ a) los términos de más de 2 símbolos de extensión. Únicamente usaríamos la acentuación ortográfica y el carácter ñ, y aún así tendríamos un párrafo -quizá extraño, quizá estúpido- de un número no pequeño de líneas en español. Si tu opinión de escéptico es "¡qué tontería!", quizá deberías ir tú a la creación de un párrafo así (artístico o académico, según tu inspiración) y añadirlo íntegro aquí. Sería fantástico y yo me sentiría honradísimo.
Si algún día fuésemos más allá y escribiéramos un párrafo de sólo diéresis, trataría (¡cómo no!) de cigüeñas y pingüinos sinvergüenzas.
Más difícil sería apañárselas y escribírtelo acentuándote (o incorporándote la ñ a) los términos de más de 2 símbolos de extensión. Únicamente usaríamos la acentuación ortográfica y el carácter ñ, y aún así tendríamos un párrafo -quizá extraño, quizá estúpido- de un número no pequeño de líneas en español. Si tu opinión de escéptico es "¡qué tontería!", quizá deberías ir tú a la creación de un párrafo así (artístico o académico, según tu inspiración) y añadirlo íntegro aquí. Sería fantástico y yo me sentiría honradísimo.
Si algún día fuésemos más allá y escribiéramos un párrafo de sólo diéresis, trataría (¡cómo no!) de cigüeñas y pingüinos sinvergüenzas.
El decano de cano pelo
Un decano de cano pelo recordaba cosas de cada década vivida.
De niño un día dijo: "Me defino de fino oído y declaro, de claro entendimiento, que entre las clases, por las de canto me decanto. Quiero ser un cantante de coro con decoro".
Su padre, que era un desastre de sastre, comenzó a deliberar antes de liberar su respuesta desde debajo de un sombrero de bajo precio. "Yo quiero que practiques un deporte de porte" contestó. "Pero antes de hacer debates de bates y pelotas, deberíamos de parar y ver qué te va a deparar el futuro".
El niño, que tenía más de dos dedos de frente, respondió: "Tranquilo, la escuela no degrado, de grado pasaré como siempre, y así mi educación no se deforma, de forma que todo irá bien"
Pero no tenía talento, y bajo gran cantidad de presión le dio depresión. Ya adolescente pensó: "O cambio de rumbo o me derrumbo". Le pidió a su madre aprender a tocar toda clase de liras. "Deliras" respondió la madre. "Igual que mis delirios de lirios en flor cuando tenía tu edad. No te hagas de rogar y empieza a derogar tus deseos. Es hora de tallar tu futuro y detallar tus estudios. ¿Quieres ser dentista?". "No" dijo el chico. "No quiero saber nada de muelas. No demuelas mi vida con eso".
Estudió entonces ciencias políticas en la universidad, donde nunca quiso ser parte del imitado estilo delimitado por otros. Si sus compañeros lo invitaban a ir de rumba "Eso me derrumba" era su respuesta.
Tras graduarse se sentía en una isla desierta de cierta soledad. Vivía una vida carente de sazón y la desazón se apoderó de él. Decidió entonces dejar de depender de otros y de pender de un hilo, fundó un partido y se lanzó para presidente.
Su discurso era: "Este país depuro, de puro corazón os lo digo. No pararé de mandar y voy a demandar mejoras para todos". Pero había otros hambrientos de cima, y por una décima perdió las elecciones.
Tras la derrota, de rota su alma dolía. Renunció, y delante del antes respetado retrato suyo, dijo a sus compañeros de partido tras todo lo departido: "Dejo de debatir y de batir desavenencias. Vuestra conciencia de lata os delata, y la mía de roca nadie derroca. Como antiguo delegado os dejo de legado flores en forma de ramo, pero lágrimas no derramo".
Ahora, jubilado y de mente nada demente, disfruta decenas de cenas solitarias, esperando su defunción.
O su fin de función, como dice él.
De niño un día dijo: "Me defino de fino oído y declaro, de claro entendimiento, que entre las clases, por las de canto me decanto. Quiero ser un cantante de coro con decoro".
Su padre, que era un desastre de sastre, comenzó a deliberar antes de liberar su respuesta desde debajo de un sombrero de bajo precio. "Yo quiero que practiques un deporte de porte" contestó. "Pero antes de hacer debates de bates y pelotas, deberíamos de parar y ver qué te va a deparar el futuro".
El niño, que tenía más de dos dedos de frente, respondió: "Tranquilo, la escuela no degrado, de grado pasaré como siempre, y así mi educación no se deforma, de forma que todo irá bien"
Pero no tenía talento, y bajo gran cantidad de presión le dio depresión. Ya adolescente pensó: "O cambio de rumbo o me derrumbo". Le pidió a su madre aprender a tocar toda clase de liras. "Deliras" respondió la madre. "Igual que mis delirios de lirios en flor cuando tenía tu edad. No te hagas de rogar y empieza a derogar tus deseos. Es hora de tallar tu futuro y detallar tus estudios. ¿Quieres ser dentista?". "No" dijo el chico. "No quiero saber nada de muelas. No demuelas mi vida con eso".
Estudió entonces ciencias políticas en la universidad, donde nunca quiso ser parte del imitado estilo delimitado por otros. Si sus compañeros lo invitaban a ir de rumba "Eso me derrumba" era su respuesta.
Tras graduarse se sentía en una isla desierta de cierta soledad. Vivía una vida carente de sazón y la desazón se apoderó de él. Decidió entonces dejar de depender de otros y de pender de un hilo, fundó un partido y se lanzó para presidente.
Su discurso era: "Este país depuro, de puro corazón os lo digo. No pararé de mandar y voy a demandar mejoras para todos". Pero había otros hambrientos de cima, y por una décima perdió las elecciones.
Tras la derrota, de rota su alma dolía. Renunció, y delante del antes respetado retrato suyo, dijo a sus compañeros de partido tras todo lo departido: "Dejo de debatir y de batir desavenencias. Vuestra conciencia de lata os delata, y la mía de roca nadie derroca. Como antiguo delegado os dejo de legado flores en forma de ramo, pero lágrimas no derramo".
Ahora, jubilado y de mente nada demente, disfruta decenas de cenas solitarias, esperando su defunción.
O su fin de función, como dice él.
Diarios incendiarios
Me declaro fan de Estopa. Muchas de sus letras son divertidas, se ve que se la pasan realmente bien componiendo. Y juegan mucho con las palabras. Abajo pongo un extracto de Ke pasa!? del álbum Destrangis. Fíjate que respetando bastante la métrica y la rima juegan con el sonido de las palabras y mantienen un hilo (más o menos coherente, pero hilo al fin) en lo que cuentan.
Hay diarios incendiarios,
calendarios varios
pa' cada usuario,
hay notarios
que le traen mal fario
al rollo milenario.
¡Aquí Lobo Estopario
llamando a Super Mario!
Vente pa'l escenario
que se están cargando el barrio.
Como un supositorio
te llega mi espectro
de material etéreo,
yo te canto mi temario,
te lo canto en estéreo
y te resulta mas notorio,
lleno está el cementerio
de cerebros precarios.
Soy Perico Delgado
y tú eres mi gregario,
eres algo inventado
yo el doctor Bacterio,
siempre eres el multado
y yo el beneficiario,
tu mente es un poblado
y la mia un imperio.
¿¡Pero qué pasa!?
Puedes oir el tema completo aquí:
Por cierto, ¿pillaste lo del Lobo Estopario? :-)
Hay diarios incendiarios,
calendarios varios
pa' cada usuario,
hay notarios
que le traen mal fario
al rollo milenario.
¡Aquí Lobo Estopario
llamando a Super Mario!
Vente pa'l escenario
que se están cargando el barrio.
Como un supositorio
te llega mi espectro
de material etéreo,
yo te canto mi temario,
te lo canto en estéreo
y te resulta mas notorio,
lleno está el cementerio
de cerebros precarios.
Soy Perico Delgado
y tú eres mi gregario,
eres algo inventado
yo el doctor Bacterio,
siempre eres el multado
y yo el beneficiario,
tu mente es un poblado
y la mia un imperio.
¿¡Pero qué pasa!?
Puedes oir el tema completo aquí:
Por cierto, ¿pillaste lo del Lobo Estopario? :-)
Bramido en la penumbra
Una hembra cántabra labra y siembra en la penumbra. De pronto, ve una sombra macabra y una zozobra vibra en sus vértebras y en su membrana cerebral.
¿Una cabra? ¿Una cebra? ¿Una cobra? ¿Una culebra brasileña?
Oye un bramido y casi se obra en las bragas. La labradora alumbra y ve un bravo bramador. Su voz se quiebra, no hay palabras. El tiempo no sobra, maniobra y huye sin nombrar go ni cobrar 200.
La labradora cruza el umbral sin dar un timbrazo. Se libra del bramador como por abracadabra.
Luego, en la alfombra de hebras de fibra, junto al brasero, come sobrantes de sobrasada y bebe ginebra para olvidar el bramido en la penumbra.
¿Una cabra? ¿Una cebra? ¿Una cobra? ¿Una culebra brasileña?
Oye un bramido y casi se obra en las bragas. La labradora alumbra y ve un bravo bramador. Su voz se quiebra, no hay palabras. El tiempo no sobra, maniobra y huye sin nombrar go ni cobrar 200.
La labradora cruza el umbral sin dar un timbrazo. Se libra del bramador como por abracadabra.
Luego, en la alfombra de hebras de fibra, junto al brasero, come sobrantes de sobrasada y bebe ginebra para olvidar el bramido en la penumbra.
Antonio el antropólogo
Anteayer se le antojó a Antonio, un antropólogo de anteojos, que antiguamente hubo antepasados de antílopes antillanos en la Antártida. Ante tal cosa, unos antagonistas antipáticos pidieron a antropófagos de un antro cercano que usaran al antropólogo como antipasto. Estos fueron con antifaces y antorchas, pero Antonio se anticipó huyendo a las antípodas con su antolgía de antecedentes antes de que los antropófagos mordieran su antebrazo.
Expresiones exactamente explicadas
ex. (De ex, prep. lat) 1. adj. Que fue y ha dejado de serlo.
(fuente: RAE)
Exaltar: mesa en la que ya no se celebran misas.
Examen: así era.
Exacto: una acción fuera de ídem.
Excitado: alguien que ya no tiene que ir a la reunión.
Expedido: solicitud cancelada.
Expiar: lo que hace un pollito muerto.
Expirado: persona ahora cuerda.
Exposición: sitio donde se estaba antes.
Expuesto: igual a la anterior.
Expreso: alguien que ya pagó su condena.
Expresión: lo que se obtiene cuando se deja de apretar o insistir.
Expulsado: tecla o teclado en la basura.
Extenso: ahora relajado.
Extractor: una máquina que ya no tira más del arado.
Externo: conjunto que ahora es de dos o de cuatro.
Extradición: costumbre perdida.
(Fuente: Elemento Emergente)
(fuente: RAE)
Exaltar: mesa en la que ya no se celebran misas.
Examen: así era.
Exacto: una acción fuera de ídem.
Excitado: alguien que ya no tiene que ir a la reunión.
Expedido: solicitud cancelada.
Expiar: lo que hace un pollito muerto.
Expirado: persona ahora cuerda.
Exposición: sitio donde se estaba antes.
Expuesto: igual a la anterior.
Expreso: alguien que ya pagó su condena.
Expresión: lo que se obtiene cuando se deja de apretar o insistir.
Expulsado: tecla o teclado en la basura.
Extenso: ahora relajado.
Extractor: una máquina que ya no tira más del arado.
Externo: conjunto que ahora es de dos o de cuatro.
Extradición: costumbre perdida.
(Fuente: Elemento Emergente)
Hambre en la ambulancia
Dos ambidiestros ambulantes hambrientos ambicionaban hamburguesas en su ambulancia ámbar. El hambre de ambos ambulancieros ambientaba todo el ámbito con ambrosías, sin ambages ni ambigüedades.
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